«Un corazón que late por su pueblo»: Monseñor Coter celebra la vocación de servicio en la Misa Crismal
Prensa CEB 31.03.2026. En una atmósfera de profunda espiritualidad y comunión eclesial, el Vicariato Apostólico de Pando celebró este lunes la solemne Misa Crismal. Durante la celebración, presidida por Monseñor Eugenio Coter, el clero local renovó sus promesas sacerdotales, reafirmando su compromiso de entrega total y «servicio permanente» a la comunidad.
El Sacerdocio como Signo de Amor y Sacrificio
En su homilía, Monseñor Coter reflexionó sobre la identidad del ministerio, citando el magisterio del Papa León para subrayar la figura y la forma de ser del sacerdote. Definió el sacerdocio no como un estatus, sino como un signo visible que acompaña el caminar de la Iglesia.
“El sacerdote se pone ante el altar para recordarnos el sacrificio de amor de Jesús”, señaló el Prelado.
Haciendo una analogía sobre el valor de los signos, Monseñor comparó la gracia de Dios con un diamante: «Si le regalamos un diamante a un niño, quizás no lo valore; pero quien conoce su valor, lo aprecia como un signo de amor». Bajo esta premisa, instó a los fieles a valorar la presencia de Dios que se manifiesta a través de sus ministros.

Renovación de Votos y la Alegría del Servicio
Uno de los momentos más emotivos fue la renovación de las promesas. Ante el Obispo y el Pueblo de Dios, los sacerdotes reafirmaron su renuncia a una vida de pareja para “enlazar su vida exclusivamente al servicio”. Coter enfatizó que esta entrega debe vivirse desde la alegría: “Ojalá nos vean felices de ser sacerdotes; es un servicio que se construye con amor a los demás”.
Como novedad para la jurisdicción, el Obispo destacó la presencia del primer diácono permanente del Vicariato, quien se suma a este estilo de vida clerical que busca ser «dispensador de los signos de Dios».
Los Santos Óleos: Acompañamiento en el Dolor y la Esperanza
Durante la liturgia, se bendijeron los tres aceites sagrados que marcarán la vida sacramental del año:
Óleo de los Catecúmenos: Para quienes se preparan para el bautismo. Óleo de los Enfermos: Consuelo en los momentos de fragilidad física. Santo Crisma: Utilizado en confirmaciones y ordenaciones.
Un Llamado a la Comunidad: “Denles ustedes de comer”
Monseñor Coter recordó que el sacerdote debe ser una persona que viva de la Providencia, reflejada en los rostros de su gente. Exhortó a los sacerdotes a que su predicación no sea aburrida y a ser administradores generosos de la Eucaristía y la Unción.
Al reconocer que el clero no siempre da abasto ante las necesidades, agradeció el trabajo conjunto con catequistas y animadores. Finalmente, lanzó una sentida petición a los laicos: “Oren por sus sacerdotes”. Pidió oraciones para que Dios les conceda la felicidad de ser servidores y para que sus vidas sean un testimonio auténtico del Evangelio.
La celebración concluyó con un renovado espíritu de misión, con los sacerdotes listos para continuar su labor «24/7», siendo instrumentos de la presencia constante de Dios en el norte amazónico.
Fuente: Vicariato Apostólico de Pando










