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“Fidelidad y formación frente a la superficialidad: el llamado firme del Arzobispo Leigue, en la Misa Crismal”

Prensa CEB 1.04.2026. En el marco de la Semana Santa 2026, este la noche de este martes 31 de marzo, se celebró la Santa Misa Crismal en la Catedral Metropolitana de Santa Cruz, donde los casi 200 sacerdotes de la Arquidiócesis de Santa Cruz, renovaron sus promesas sacerdotales, además de la bendición de los óleos sagrados.

La celebración fue presidida por Monseñor René Leigue, Arzobispo de Santa Cruz, y concelebrada por Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo emérito de la Arquidiócesis, junto a los Obispos Auxiliares Mons. Stanislaw Dowlaszewicz y Mons. Juan Gómez.

La Eucaristía congregó a todo el Clero Arquidiocesano y a numerosos fieles del Pueblo de Dios. En este contexto litúrgico, se bendijeron el óleo de los enfermos —signo de consuelo y fortaleza—, el óleo de los catecúmenos —que prepara para la vida cristiana— y el santo crisma —utilizado en los sacramentos que consagran y envían en la
misión de la Iglesia.

Renovar el compromiso sacerdotal

En su homilía, Monseñor René Leigue, invitó a los sacerdotes a recordar el inicio de su vocación, destacando el sentido profundo de la celebración. En ese contexto, expresó que “este momento es nuestro, este momento es para renovar nuestro compromiso”, en el entendido que la Misa Crismal es un espacio privilegiado para reavivar la entrega sacerdotal.

El Arzobispo llamó a los sacerdotes de la Arquidiócesis a la renovación de sus promesas, evocando el pasaje del Evangelio de Lucas (4, 18-19), en el que Jesús proclama su misión. En esa línea, recordó: “el Espíritu del Señor está sobre mí”, relacionando así la vocación sacerdotal con la misión de Cristo.
Asimismo, señaló que la renovación de los votos sacerdotales son una respuesta concreta y personal al llamado de Dios. Por ello, animó a sus hermanos sacerdotes a decir con sinceridad: “Señor, aquí estoy para renovar mi compromiso”, reafirmando así su fidelidad al servicio que les fuera encomendado.

Servir con amor: esencia del sacerdocio

El Arzobispo centró parte de su mensaje en la identidad del sacerdote, recordando que su misión nace del envío de Cristo y del Espíritu Santo. En ese sentido, afirmó que “hemos sido consagrados y enviados para anunciar esta buena noticia”, destacando el carácter misionero del ministerio sacerdotal.

En coherencia con el Evangelio proclamado, explicó que esta misión se concreta en acciones que reflejan el amor de Dios hacia los más necesitados. Así, evocando el envío de Jesús, señaló que se trata de anunciar, sanar y liberar, recordando que “el Espíritu viene sobre Jesús y le envía a anunciar la buena noticia a los pobres”.

Por otro lado el Arzobispo anunció que este servicio tiene un fundamento claro: el amor. Por ello, afirmó con claridad que “la autoridad que tenemos es el amor y el servicio a los demás”, una frase que resume la esencia del ministerio sacerdotal.

Caminar en unidad: Iglesia sinodal

Mons. Leigue resaltó la importancia de la comunión dentro de la Iglesia, tanto entre sacerdotes como con los fieles. En ese sentido, manifestó que “aquí en la arquidiócesis se siente esa unidad y estamos todos para ir adelante”, valorando el camino compartido.

También recordó que esta unidad no es casual, sino fruto de un compromiso eclesial asumido en la vida de la Iglesia local. En sus palabras, “esto es lo que vamos a renovar hoy: esa unidad y ese trabajo de sinodalidad”, invitando a fortalecer los vínculos de comunión.

El Arzobispo destacó el papel del sacerdote como signo visible de unidad en medio de la comunidad. Por ello, animó a los presbíteros a asumir este rol con responsabilidad, señalando que “sean ustedes sacerdotes el signo de esa unidad en la parroquia”.

Fidelidad y formación en tiempos exigentes

Monseñor Leigue no dejó de lado el contexto actual, marcado por desafíos que exigen coherencia y perseverancia. En ese sentido, afirmó que “estamos en medio de una sociedad que exige perseverancia, exige fidelidad”, reconociendo las dificultades del entorno.

Ante esta realidad, llamó a asumir con responsabilidad el compromiso vocacional. Por ello, exhortó a los sacerdotes a mantenerse firmes, recordando que “tenemos que luchar, trabajar cada día para responder a ese compromiso” asumido ante Dios.

Finalmente, extendió su llamado a los laicos, subrayando la importancia de una formación seria en la vida cristiana, especialmente en la vivencia de los sacramentos.
En ese marco, pidió con claridad: “laicos y laicas, fórmense también”, invitando a vivir la fe con mayor profundidad y compromiso.

La celebración de la Misa Crismal fue transmitida a través de las redes sociales de la Arquidiócesis, permitiendo que numerosos fieles se unieran espiritualmente a este momento significativo para la vida de la Iglesia. De esta manera, la comunidad eclesial vivió con intensidad uno de los signos más profundos de comunión, renovación y misión en el camino de la Semana Santa.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

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