“Jesús camina a nuestro lado aunque no lo veamos”, expresó el Obispo de la Prelatura de Corocoro en el tercer domingo de Pascua
Prensa CEB 19.04.2026. Durante la Eucaristía dominical celebrada en la Basílica Nuestra Señora de Los Ángeles, en La Paz, Monseñor Pascual Limachi, Obispo de la Prelatura de Corocoro, invitó a los fieles a reconocer la presencia de Jesús Resucitado en la vida cotidiana, inspirándose en el Evangelio del Camino a Emaús (Lc 24,13-35).
En su homilía, el prelado describió la escena evangélica como una experiencia viva y repetida en la historia personal de cada cristiano. “Dos discípulos caminan alejándose de Jerusalén, con el corazón triste y el alma cargada de desilusión. Habían puesto su esperanza en Jesús, pero sentían que todo terminó”, explicó Monseñor Limachi, relacionándolo con las decepciones humanas: “Cuántas veces decimos en el corazón: ‘Yo esperaba que esto saliera bien, que Dios actuara de otra manera’”.


El obispo resaltó que, en medio de la tristeza, “Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos”, aunque no lo reconocieron por el dolor que cerraba sus corazones. Al invitarlo a hablar, Jesús les explicó las Escrituras desde Moisés y los profetas, haciendo que “el corazón comenzara a arder”. El momento culminante llegó en la fracción del pan: “Se les abren los ojos y lo reconocen. Ya no es necesario ver con los ojos; ahora lo reconocen con el corazón”.
Monseñor Limachi enfatizó que Dios no impone su presencia, sino que acompaña con respeto. “Ellos le dicen: ‘Quédate con nosotros, porque atardece’. Cuando invitamos a Jesús a quedarse, todo cambia: la fe se renueva, la esperanza regresa y anunciamos: ‘Es verdad, el Señor ha resucitado’”, afirmó.
Dirigiéndose directamente a los presentes, el obispo concluyó: “Hoy Jesús camina contigo, aunque no lo veas ni lo sientas. Solo espera que lo reconozcas e invites a quedarse, especialmente en la Eucaristía, donde lo encontramos en la Palabra y en la fracción del pan”. Invitó a los fieles a un encuentro personal con el Resucitado para que “la Palabra de Dios habite en nuestros corazones”.
La celebración, enmarcada en el Tiempo Pascual, reunió a numerosos fieles en la Basílica paceña, recordando la importancia de la Eucaristía como fuente de renovación espiritual.






