“No tengan miedo”: Monseñor Herbas llama a defender la vida y la dignidad humana
“No tengan miedo”. Con estas palabras inició su reflexión dominical el Obispo de la Prelatura de Aiquile, Mons. Jorge Herbas Balderrama, durante su homilía de este domingo, en la que exhortó a los fieles a mantenerse firmes en la fe, dar testimonio valiente de Cristo y asumir una postura clara en defensa de la vida, la dignidad humana y los derechos fundamentales, especialmente en un contexto marcado por recientes hechos de violencia y vulneración de derechos en el país.
En el marco del Evangelio de este domingo, donde Jesús prepara a sus discípulos para afrontar pruebas, persecuciones, rechazo y abandono, Monseñor Herbas recordó que el seguimiento de Cristo nunca ha sido un camino fácil. La liturgia de hoy pone en el centro la perseverancia y la confianza absoluta en Dios, incluso en medio de las adversidades. En esa línea, destacó que Jesús mismo experimentó el dolor del rechazo y el sufrimiento, pero nunca dejó de anunciar la verdad, convirtiéndose así en el modelo de fidelidad para todos los creyentes.
“No tengan miedo. Entonces, esta es la palabra que prevalece. Ante las pruebas y las persecuciones, el rechazo y el abandono que Jesús mismo ha tenido que experimentar, hay que dar testimonio valiente de nuestra fe con la fidelidad a aquello que creemos y profesamos”, expresó el Obispo y subrayó que la fe auténtica exige compromiso y valentía, especialmente cuando la vida y la dignidad de las personas están amenazadas.
En un mensaje profundamente conectado con la realidad social, Monseñor Herbas vinculó el Evangelio con los recientes episodios de violencia y atropellos a los derechos humanos, señalando que seguir a Cristo también implica tomar partido en favor de la vida. “Tomar partido en favor de Cristo, en la defensa de la vida, en la defensa de la dignidad de la vida, en la defensa de los derechos humanos cuando estos son pisoteados y atropellados”, afirmó.
Sus palabras resonaron como una llamada no solo a la oración, sino también a la conciencia activa, recordando que detrás de cada injusticia hay rostros concretos, familias heridas y vidas truncadas. “Muchos han perdido simplemente la vida, lo más precioso, lo más valioso, y eso no tiene precio”, concluyó, dejando un mensaje que interpela a creyentes y sociedad por igual.


