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Mons. René: «Cristo sigue siendo la respuesta frente al cansancio y la desesperanza del mundo»

Prensa CEB 6.07.2026. En su Homilía dominical, el Arzobispo de Santa Cruz, Monseñor René Leigue, invitó a los fieles a volver la mirada hacia Jesucristo como fuente de alivio para quienes viven agobiados por las dificultades familiares, económicas, sociales y espirituales, asegurando que el Señor no promete una vida sin problemas, sino una vida acompañada por su presencia, marcada por la paciencia, la humildad y la esperanza.

Partiendo del Evangelio del día Mateo (11, 25-30): «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré… Aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas”, el Arzobispo de Santa Cruz, explicó que ese agotamiento no se limita al esfuerzo físico, sino que alcanza las dimensiones más profundas de la existencia: la mente, el corazón y el espíritu.

El cansancio silencioso que atraviesa la vida de muchas personas
Como parte de su mensaje, Monseñor René, mencionó las múltiples cargas que hoy pesan sobre las personas. Habló del sufrimiento provocado por la enfermedad, los conflictos familiares, la búsqueda de justicia que muchas veces no encuentra respuesta, la incertidumbre frente al futuro, la impotencia al contemplar una realidad que parece no cambiar y el desgaste provocado por la constante exposición a noticias falsas y discursos que alimentan la confusión.

«Vivimos cansados de ver tantas cosas y nos sentimos a veces impotentes por no hacer algo más para solucionar los problemas. Vivimos cansados también de estar escuchando tantas cosas que no son ciertas, tantas mentiras, especialmente en las redes sociales. Hay tantas cosas que enturbian la mente de cada uno», afirmó Monseñor René.

De igual manera, señaló que ese cansancio, cuando no encuentra un horizonte de esperanza, termina afectando las relaciones humanas. Las tensiones aparecen en el hogar, entre esposos, entre padres e hijos, entre vecinos e incluso en la relación con Dios.»A veces renegamos con Dios porque no vemos una solución. O renegamos con el vecino, o con cualquier otra persona. A veces también nos las agarramos en la propia familia», lamentó.

«Aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón»
Uno de los momentos centrales de la Homilía Dominical estuvo dedicado a la segunda parte del Evangelio. Monseñor René explicó que Jesús no solo invita a acercarse a Él, sino también a aprender de su manera de vivir. «Aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón.»Para el Arzobispo, estas palabras constituyen un verdadero programa de vida para los cristianos.

Continúo subrayando que la paciencia no es resignación ni pasividad. Es la capacidad de sostener la esperanza en medio de las dificultades, de responder con serenidad cuando todo parece desmoronarse y de evitar que el cansancio termine convirtiéndose en violencia.»Cuando la paciencia se acaba, viene la violencia», advirtió el Arzobispo.

Del mismo modo, explicó que la humildad de corazón no consiste en aparentar sencillez ni en disminuir el propio valor. La verdadera humildad comienza cuando la persona acepta su realidad, reconoce sus límites y tiene la valentía de admitir sus errores.

Añadió que solo quien aprende a aceptarse a sí mismo puede respetar y amar verdaderamente a los demás, haciendo eco del mandamiento del amor enseñado por Cristo.

Vivir según el Espíritu
Resaltando la segunda lectura de: Romanos (8, 11-13), donde el Apóstol San Pablo exhorta a los creyentes a dejarse conducir por el Espíritu de Dios y no por los deseos desordenados de la carne, Monseñor Leigue destacó que el texto es una invitación a revisar el rumbo de la vida y a preguntarse qué ocupa verdaderamente el centro del corazón humano. «No vivamos solamente pensando en lo material. No está mal trabajar, progresar o tener bienes, pero que eso no sea nuestro único objetivo. Vivamos también según el Espíritu», exhortó a los fieles presentes en la celebración eucarística.

Cristo es la esperanza, él camina con nosotros
En la parte final de su homilía, Monseñor René Leigue invitó al Pueblo de Dios a no rendirse frente a las dificultades.

«Los problemas nunca se van a acabar. Siempre estaremos buscando soluciones. Pero pensar que todo se solucionará de la noche a la mañana es una ilusión. Lo importante es no perder la esperanza y seguir adelante, porque el Señor está con nosotros», afirmó.

El Arzobispo de la Iglesia cruceña, animó a todos a confiar en la promesa de Cristo, convencidos de que Él permanece al lado de quienes perseveran con fe.

«No se cansen. Sigan adelante. Carguen con su cruz y síganme. Yo estoy ahí para aliviarles y ayudarles. No están solos en el camino. Estaré yo», concluyó.

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