Obispos alientan la fidelidad y la fraternidad sacerdotal en la 39ª Asamblea del Clero Diocesano en Tarija
Prensa CEB 7.07.2026. En el marco de la trigésima novena Asamblea del Clero Diocesano de Bolivia, que se desarrolla esta semana en la diócesis de Tarija, los obispos presentes expresaron su cercanía y gratitud a los sacerdotes del país, alentándolos a vivir con renovada fidelidad su vocación y a fortalecer la fraternidad presbiteral.
El presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), Monseñor Aurelio Pesoa, obispo del Vicariato Apostólico del Beni, junto al vicepresidente de la CEB, Monseñor Percy Galván, arzobispo de La Paz, y Monseñor Juan Gómez, obispo auxiliar de Santa Cruz y obispo responsable del clero y seminarios a nivel nacional expresaron su cercanía con los presbíteros.
Al inaugurar la asamblea, Monseñor Juan Gómez agradeció a la diócesis de Tarija y a su obispo, Monseñor Jorge Saldías, por la acogida, así como a las autoridades civiles, religiosas y laicales presentes, incluyendo al alcalde de la ciudad, Johnny Torres, y representantes de la vida consagrada y del laicado organizado. Recordó que la preparación del encuentro se dio en un contexto difícil para el país, con más de 50 días de conflictos y pedidos de suspensión o postergación, pero destacó que, pese a las dificultades, la directiva del clero diocesano decidió seguir adelante hasta ver solucionados los problemas nacionales.
Monseñor Gómez subrayó el trabajo coordinado entre la directiva nacional y el clero de Tarija, señalando que en los últimos años las asambleas se han realizado fuera de la sede habitual en Cochabamba, acompañando el camino de iglesias particulares como Potosí, Oruro y ahora Tarija, que celebran o han celebrado su centenario como jurisdicciones eclesiales. Encomendó el encuentro al Señor, declarando inaugurada la 39ª Asamblea del Clero Diocesano de Bolivia, con el deseo de que fortalezca la comunión entre sacerdotes, obispos y jurisdicciones en el ámbito de la Iglesia nacional.
Por su parte, Monseñor Aurelio Pesoa saludó a los organizadores y a las autoridades presentes, destacando el objetivo espiritual de la asamblea, expresado en el lema “Llevamos este tesoro en vasija de barro”, tomado de la segunda carta a los Corintios (4,7). Explicó que este lema es un llamado a cuidar la vocación sacerdotal como un don frágil y precioso puesto al servicio del Pueblo de Dios, en sintonía con la propuesta de “una fidelidad que abraza el futuro”.
El presidente de la CEB recordó que el futuro de la Iglesia se prepara en el presente, animando a los presbíteros a no olvidar las situaciones concretas que vive el país y la Iglesia, tanto a nivel social y político como eclesial. Afirmó que los obispos de Bolivia miran con cariño y esperanza estas asambleas, al considerarlas un espacio para el crecimiento humano y espiritual y para la formación permanente del clero, deseando abundantes frutos y una grata estadía en la “noble ciudad de Tarija”.
El vicepresidente de la CEB, Monseñor Percy Galván, expresó su afecto hacia el presbiterio boliviano y reafirmó que “vale la pena ser sacerdote diocesano”. Invitó a los presbíteros a fortalecer sus presbiterios en cada jurisdicción, recordando que en la vida parroquial y sacramental se beben “las aguas frescas del Espíritu Santo”, que renuevan diariamente el sacerdocio diocesano.
Monseñor Galván insistió en la importancia de la presencia comprometida de los sacerdotes en este encuentro nacional, más allá de discursos y teorías, para hacer realidad una auténtica comunidad presbiteral diocesana. Señaló que la Iglesia boliviana será mejor en la medida en que los sacerdotes vivan con mayor profundidad su identidad de fraternidad presbiteral, en comunión con los obispos y al servicio radical del pueblo.
La Asamblea del Clero Diocesano de Bolivia continúa su programación con espacios de reflexión, oración y convivencia, con la intención de renovar la vocación de los sacerdotes y fortalecer la comunión eclesial en todo el país.


