Tumichucua, el refugio donde el cielo, el bosque y la oración abrazaron al clero del Vicariato de Reyes
Prensa CEB 31.07.2026 El cielo parecía no tener fin. En ese escenario, donde el silencio solo es interrumpido por el canto de las aves y el suave movimiento del agua, concluyó el retiro espiritual anual del clero del Vicariato Apostólico de Reyes, que se desarrolló del 27 al 31 de julio en la Casa de Retiros San Luis de Tumichucua, Beni.

Al iniciar el día, un inmenso manto azul se refleja con mucha nitidez sobre el espejo líquido de la laguna. Al caer la tarde, los tonos celestes daban paso a pinceladas doradas y azul profundo, mientras que la noche desplegaba un techo cubierto de miles de estrellas que parecían inclinarse sobre un pequeño muelle de madera perdido entre la inmensidad del bosque amazónico.
En este ambiente, los sacerdotes reflexionaron sobre ‘La Centralidad de Jesucristo en la vida sacerdotal’, dirigida por padre Diego Plá, secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana, y con la participación del obispo del Vicariato Apostólico de Pando, Monseñor Eugenio Coter, quien acompañó varios momentos de este tiempo de oración y fraternidad sacerdotal.
Las fotografías del encuentro reflejan precisamente esa armonía. Un largo muelle de madera se adentra varios metros sobre la laguna hasta llegar a un pequeño mirador techado con hojas de jatata.


Fue precisamente acá donde los sacerdotes vivieron cuatro días dedicados al silencio, la oración, la reflexión y el fortalecimiento de su vocación. Las jornadas estuvieron centradas en profundizar la figura de Jesucristo como fundamento de la vida sacerdotal, invitando a renovar el sentido del ministerio desde una relación más íntima con el Señor, capaz de sostener el servicio pastoral en medio de los desafíos que plantea la realidad amazónica y las comunidades dispersas que conforman el Vicariato.
La celebración eucarística y los momentos de conversaciones fraternas fueron dando forma a un retiro que buscó no solo alimentar el conocimiento, sino renovar el corazón de quienes diariamente anuncian el Evangelio en comunidades muchas veces alejadas geográficamente y marcadas por las particularidades de la Amazonía boliviana.
La presencia de Monseñor Eugenio Coter aportó también un signo de comunión entre jurisdicciones eclesiales vecinas que comparten desafíos pastorales similares. Su participación recordó que la misión evangelizadora en la Amazonía no conoce fronteras cuando se trata de caminar juntos, fortalecer a los sacerdotes y seguir anunciando a Cristo en una región donde la naturaleza, las culturas originarias y la fe forman parte de una misma realidad.
Al finalizar el retiro, Tumichucua volvió a quedarse en silencio. El muelle continuó apuntando hacia el horizonte, la laguna siguió reflejando el cielo y el bosque conservó intacta esa paz que durante cuatro días abrazó a los sacerdotes.
Ellos, en cambio, regresaron a sus comunidades llevando mucho más que apuntes o reflexiones: volvieron con la experiencia de haber encontrado, en medio de una creación desbordante de belleza, un espacio donde la contemplación, la fraternidad y la oración recordaron que la misión sacerdotal siempre comienza allí donde el corazón tiene en su centro a Jesucristo.




