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“Monseñor Pedro Fuentes: ‘Que se nos mueva el piso ante el dolor de nuestros hermanos’”

En la misa dominical celebrada en la ciudad de La Paz, Monseñor Pedro Fuentes, obispo auxiliar, dirigió su homilía a los fieles que, pese a las dificultades de tránsito tras las fiestas del Gran Poder, asistieron tempranamente a la Eucaristía. Agradeció de corazón el esfuerzo de quienes llegaron desde distintos puntos de la ciudad, subrayando que no es el templo lo que convoca, sino el Señor que llama a cada creyente a escuchar su Palabra.

Jesús que se conmueve y actúa

Reflexionando sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes, Monseñor Fuentes explicó que la expresión “le dio lástima” no refleja plenamente la profundidad del texto original, donde se indica que “se le conmovieron las entrañas” al ver el sufrimiento de la multitud. Señaló que el Señor no siente una lástima superficial, sino una conmoción profunda que lo impulsa a la acción concreta: sanar enfermos, consolar y levantar a quienes están agobiados en el cuerpo y en el espíritu.

El obispo auxiliar invitó a los fieles a aprender de Jesús esa capacidad de conmoverse de verdad ante el dolor ajeno, comenzando por las propias familias donde tantas veces se sufren enfermedades, problemas económicos y conflictos, sin el apoyo necesario. Recordó situaciones de precariedad en el sistema de salud, como las largas filas en el Hospital de Clínicas, que deben interpelar la conciencia cristiana y mover a la solidaridad.

Compromiso cristiano ante el sufrimiento de Bolivia

Monseñor Fuentes insistió en que ningún creyente puede excusarse diciendo “yo no sabía” frente al sufrimiento de tantos hermanos y hermanas, porque el Evangelio compromete a todos a condolerse y a hacer algo concreto por los demás. Advirtió que el país sigue siendo mayoritariamente pobre, tanto en el campo como en muchos barrios de la ciudad, y que esta realidad constituye un desafío para las autoridades y para cada ciudadano.

Al meditar la multiplicación de los panes y los peces, subrayó que el centro del relato no está en la cantidad, sino en el signo: el milagro comienza siempre con “algo” que el discípulo ofrece, incluso si parece poco, mientras Dios se encarga de multiplicar. “No es cuestión solo de pedir y pedir a Dios; tú tienes que dar algo”, afirmó, aclarando que no se trata únicamente de dinero, sino de la actitud ante la vida y la disponibilidad para responder cuando alguien nos golpea la puerta pidiendo ayuda.

Retomando una enseñanza de domingos anteriores, indicó que el Reino de los Cielos se parece a un médico que busca sanar y no enriquecerse, a un abogado o juez que imparte justicia sin chicanas ni componendas, a un sacerdote que celebra con dignidad y se preocupa por los más necesitados, y a padres que, con esfuerzo y amor, sacan adelante a sus hijos. Enfatizó que el Reino de Dios debe construirse aquí y ahora, con vidas entregadas no para sí mismas, sino al servicio de los demás.

Jóvenes, sentido de vida y misión del cristiano

Monseñor Pedro Fuentes se refirió también a la realidad de los jóvenes, frecuentemente criticados como “generación de cristal” o por su dependencia de las redes y del teléfono celular, y señaló que, en el fondo, están buscando el sentido de vivir. Invitó a la comunidad cristiana a estar a la altura de esa búsqueda, ofreciendo orientación, testimonio y acompañamiento, para mostrar que la vida encuentra su sentido cuando se vive en clave de entrega y servicio.

Finalmente, animó a los fieles a convertirse en verdaderos “multiplicadores de panes y peces” allí donde cada uno se encuentra, aportando lo poco o mucho que tiene para mitigar el hambre de justicia, de verdad, de cariño y de Dios en Bolivia. Confiando en la intercesión de la Virgen María y apoyándose en la certeza proclamada por San Pablo “si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” exhortó a no vivir con temor, sino con una fe que se traduce en compasión, generosidad y compromiso con la construcción de un mundo nuevo en Cristo.

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