Luis Parapaino y César Delgado, dos nuevos diáconos servidores de la Iglesia en Bolivia
Prensa CEB 16.08.2026. En una solemne celebración eucarística realizada en el marco de la solemnidad de la Asunción de Santa María Virgen, Monseñor Pedro Luis Fuentes Valencia, administrador apostólico del Ordinariato Castrense de Bolivia, presidió la ordenación de dos nuevos diáconos. La ceremonia contó además con el acompañamiento fraterno de Monseñor Giovani Arana, obispo de la Diócesis de El Alto.
Los candidatos que recibieron el orden sagrado fueron Luis Ángel Parapaino Gonzales, perteneciente al Ordinariato Castrense de Bolivia, quien fue ordenado como diácono transitorio; y Cesar Delgado Ramírez, de la comunidad de los Misioneros Identes en Bolivia-La Paz, consagrado como diácono permanente. Durante los ritos iniciales, ambos fueron presentados formalmente ante el obispo por el padre Ruri Joel, quien acompañó su proceso pastoral, y por el padre Marcos Sáenz, superior provincial de los Misioneros Identes.
El rito de ordenación estuvo marcado por momentos de profunda espiritualidad. Los elegidos manifestaron públicamente su voluntad de consagrarse al servicio de la Iglesia, comprometiéndose a desempeñar su ministerio con humildad y amor como colaboradores del orden sacerdotal. Como signo de su total abandono y pequeñez ante Dios, los candidatos se postraron en el suelo del templo mientras la asamblea unía sus voces en el canto de las letanías de los santos, suplicando la gracia y protección divina sobre ellos.
El momento central y más solemne de la liturgia tuvo lugar cuando Monseñor Pedro Fuentes, impuso sus manos sobre la cabeza de cada uno de los ordenandos. Posteriormente, el obispo pronunció la plegaria consecratoria para invocar la fuerza del Espíritu Santo sobre ellos.
Tras la imposición de manos, los nuevos diáconos fueron revestidos con los ornamentos propios de un diácono: la estola cruzada al estilo diaconal y la dalmática. Acto seguido, se arrodillaron ante el prelado para recibir el libro de los Evangelios, asumiendo la sagrada encomienda de esmerarse en creer lo que leen, enseñar lo que creen y vivir lo que enseñan.

Luis Parapaino centró sus palabras en expresar una profunda gratitud a Dios por su vocación y a su familia por el apoyo incondicional. Reconoció el acompañamiento de los obispos, los padres carmelitas (especialmente el padre Luis Miguel) y de las hermanas concepcionistas a lo largo de sus siete años de formación en San Jerónimo y en Cochabamba. Asimismo, agradeció emocionadamente la presencia y las oraciones de los feligreses de las parroquias Virgen de los Remedios y San Pedro de Sipe Sipe, quienes lo sostuvieron espiritualmente en su camino hacia el diaconado.
Por su parte, César Delgado agradeció a Dios por el llamado a servir a través de la Iglesia, destacando el apoyo de Monseñor Pedro y de varios sacerdotes que guiaron su formación pastoral. Un aspecto central de su intervención fue el emotivo agradecimiento a su esposa, hijos y nietos, cuyo respaldo fue fundamental para asumir este ministerio al servicio de sus hermanos. Finalmente, hizo extensivo su reconocimiento a las comunidades de Villa Salomé, Santo Domingo Savio, a los grupos misioneros, profesores de religión y a las delegaciones de Tupiza que lo acompañaron en esta celebración.
La eucaristía concluyó con un ambiente de fiesta y gratitud, donde los nuevos diáconos se preparan ahora para iniciar su misión enfocada en el servicio al altar, la proclamación de la Palabra y el cuidado caritativo hacia los más pobres y afligidos, fortaleciendo así el trabajo pastoral que se les encomiende.


