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Mons. Percy llama a construir una Iglesia paceña orante, fraterna, solidaria, misionera y sinodal

Prensa CEB 17.08.2026. Durante la celebración eucarística dominical en la Catedral Metropolitana de La Paz, Mons. Percy Galván, Arzobispo de La Paz, reflexionó sobre el camino recorrido por la Arquidiócesis en el proceso del Sínodo Diocesano y convocó a los fieles a asumir con compromiso la última etapa de este proceso de renovación eclesial.

En su homilía, el Arzobispo recordó que el camino sinodal comenzó con un año introductorio dedicado a conocer y analizar la realidad eclesial y social de la Arquidiócesis, seguido por un año doctrinal, en el que se profundizó en la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia, y posteriormente por el año de la espiritualidad, orientado a reconocer la acción del Espíritu Santo como guía de la misión pastoral.

Mons. Percy explicó que la cuarta etapa corresponde a las asambleas sinodales, previstas para los meses de octubre, diciembre y enero. En estos encuentros se analizarán y votarán propuestas de cambio y renovación para la Iglesia paceña, buscando que las decisiones sean asumidas bajo la luz del Espíritu Santo.

Cinco características para una Iglesia renovada

Como parte central de su reflexión, el Arzobispo presentó las cinco características que, según el proceso sinodal, deben marcar el rostro de la Iglesia paceña.

La primera es una Iglesia orante. Mons. Percy llamó a recuperar y profundizar la oración como fundamento de la vida cristiana, advirtiendo sobre el riesgo de reducir la religiosidad a expresiones externas y olvidar la relación personal con Dios.

La segunda característica es una Iglesia fraterna, capaz de superar el odio, el chisme, la envidia, los resentimientos y las divisiones. En ese sentido, invitó a los fieles a vivir como verdaderos hermanos, desde el respeto, la cordialidad, la cercanía y la sinceridad.

La tercera es una Iglesia solidaria, entendida no solamente como ayuda material, sino como la capacidad de ponerse en el lugar del otro, sufrir con quienes sufren y alegrarse con quienes se alegran. Mons. Percy enfatizó que la solidaridad debe expresarse también en la capacidad de compartir de acuerdo con las posibilidades de cada persona.

La cuarta característica es una Iglesia misionera. Ante la disminución de vocaciones sacerdotales y religiosas, el Arzobispo recordó que la misión de anunciar a Cristo corresponde a todos los bautizados. De manera especial, llamó a las familias a transmitir la fe a sus hijos y nietos, no solamente mediante palabras, sino principalmente a través del testimonio.

Finalmente, habló de una Iglesia sinodal, entendida como una Iglesia que camina, se mueve, se renueva y es capaz de actualizarse frente a los desafíos de la sociedad. En este punto, destacó también la necesidad de utilizar adecuadamente las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, poniéndolas al servicio del bien.

Un llamado a las familias y al clero

Durante su homilía, Mons. Percy hizo un llamado especial a padres, madres y abuelos para asumir la responsabilidad de transmitir la fe a las nuevas generaciones. Señaló que no basta con garantizar la alimentación, educación y bienestar material de los hijos, sino que también es fundamental ayudarlos a conocer el amor de Dios.

Asimismo, dirigió un mensaje particular a los sacerdotes de la Arquidiócesis, planteando tres desafíos: ser hombres de Dios y de oración; fortalecer la fraternidad dentro de la comunidad presbiteral; y tratar a las personas con un amor capaz de acercarlas a Dios.

Al concluir, el Arzobispo resumió el desafío para toda la comunidad eclesial: ser cada día más orante, más fraterna, más solidaria, más misionera y más sinodal.

La invitación se enmarca en la etapa final del Sínodo Diocesano, un proceso que busca impulsar una renovación de la Iglesia paceña desde la acción del Espíritu Santo y con la participación de toda la comunidad.

Fuente: Arquidiócesis de La Paz

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