“No quedarnos donde nos sentimos cómodos y seguros, sino ir a las periferias” Mons. René Leigue
El Arzobispo llamó a no poner a prueba la fe buscando milagros extraordinarios, sino a reconocer la presencia de Dios en los pequeños acontecimientos de cada día y, especialmente, en el don de la vida.
Salir de la comodidad para encontrarnos con las periferias
En su homilía dominical, el Arzobispo de Santa Cruz invitó a los fieles a asumir el llamado de Jesús a “ir a las periferias”, tomando como punto de partida el Evangelio de la jornada, en el que Jesús envía a sus discípulos a la otra orilla y Pedro se enfrenta al miedo y a la duda mientras camina sobre las aguas. Para el Arzobispo, este pasaje expresa también la misión de la Iglesia, llamada a no permanecer encerrada en espacios de comodidad, sino a salir al encuentro de quienes están más allá de sus propias fronteras. “No quedarnos solamente aquí, tienen que ir más allá. Esa es la misión de la Iglesia, ese es el mandato que nos hace Jesús, no quedarnos solamente en este lugar, sino ir más allá”, afirmó.
Las tormentas de la vida ponen a prueba nuestra fe
El Arzobispo relacionó las tormentas del Evangelio con las dificultades que las personas atraviesan cotidianamente. Explicó que, al igual que Pedro, muchas veces las personas se atreven a dar el paso, pero luego aparecen el miedo, la inseguridad y la duda frente a las circunstancias adversas. En esos momentos, sostuvo, la respuesta no consiste en abandonar el camino, sino en volver la mirada hacia Jesús y confiar en su presencia. “El Señor nos anima, el Señor no nos abandona. Y eso tenemos que tenerlo claro nosotros, que el Señor no nos abandona. Somos nosotros que muchas veces lo abandonamos a él”, señaló.
Una fe que no necesita milagros para creer
Otro aspecto central de su reflexión fue la necesidad de vivir una fe que no dependa de la búsqueda permanente de hechos extraordinarios. El Arzobispo pidió no poner a prueba a Dios esperando milagros que confirmen la fe, sino reconocer su presencia en la vida cotidiana y en aquellos acontecimientos que muchas veces pasan inadvertidos. “No busquemos milagrito por aquí, por allá, no irme de un lado al otro buscando milagros. Un milagro que el Señor nos da y, si queremos encontrar algo, es que cada día nos da un día más de vida”, expresó. En ese sentido, invitó a agradecer cada nuevo día, la naturaleza, el sol y los pequeños detalles de la existencia como signos de la presencia de Dios.
San lorenzo, testigo de una iglesia que sale al encuentro de quienes más la necesitan
Finalmente, al referirse a la celebración de San Lorenzo, patrono de la Arquidiócesis de Santa Cruz, el Arzobispo propuso al santo diácono como ejemplo de perseverancia, confianza en Dios y servicio. Vinculó su testimonio con el llamado evangélico a salir de los espacios de seguridad para ponerse al servicio de quienes necesitan la presencia de la Iglesia. “También nosotros estamos invitados a imitar a San Lorenzo, ser personas perseverantes, estar ahí presentes donde lo necesitan, pasando al otro lado, ir más allá, no quedarnos donde nos sentimos cómodos y seguros, sino ir más allá donde el Señor nos invita hoy”, concluyó, pidiendo a Dios la fuerza necesaria para que los cristianos sean verdaderos misioneros y misioneras, capaces de ir sin miedo allí donde el Señor los necesita.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz


