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Hacia una cultura de Paz: Padre Diego Plá compartió líneas de acción pastoral

Prensa CEB 26.10.2026. Durante la cuarta jornada de la Semana Teológica Ecuménica, el padre Diego Plá Aranda, secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), presentó las principales conclusiones de la carta pastoral titulada «Por una cultura de paz», emitida por los obispos en el año 2024. La premisa central expuesta por el sacerdote señala que Bolivia carece de una cultura de paz, habiendo normalizado en su lugar una dinámica social dominada por el enfrentamiento, el odio y las diversas formas de violencia.

La exposición se estructuró bajo el método pastoral del «Ver, Juzgar y Actuar», abordando de manera integral la crisis estructural que atraviesa la sociedad boliviana y planteando caminos de solución desde la doctrina cristiana y el compromiso ciudadano.

I. VER: La radiografía de la violencia en el país

En el diagnóstico de la realidad nacional, el padre Pla advirtió sobre la normalización de la violencia en la cotidianidad boliviana, donde problemáticas graves son toleradas sin la indignación social necesaria. La problemática fue dividida en dos grandes ámbitos:

  • Violencia interpersonal y familiar: Se destacó el peso de un machismo arraigado —especialmente visible en contextos rurales y andinos donde la mujer es relegada a un segundo plano—, el consumo excesivo de alcohol como detonante recurrente, y la persistencia de cifras inalterables en casos de feminicidios e infanticidios que las leyes actuales no logran frenar con eficacia. Asimismo, se alertó sobre el acoso escolar (bullying), que afecta a cuatro de cada diez estudiantes con consecuencias trágicas como el suicidio juvenil, y se catalogó al aborto y a la eutanasia como agresiones contra los sectores más indefensos de la sociedad.
  • Violencia colectiva, institucional y ambiental: Se cuestionó duramente la llamada «cultura del bloqueo», calificada como una práctica de muerte que trunca la vida y los servicios básicos de la población. De igual forma, se rechazaron los linchamientos y la mal llamada «justicia comunitaria» al considerarlos delitos de asesinato, y se denunció el abuso de poder institucional que genera retardación de justicia. En el plano ambiental y económico, se advirtió sobre la devastación provocada por la quema de siete millones de hectáreas para la siembra de coca y el avance de redes delictivas asociadas al narcotráfico, la trata de personas y la corrupción sistémica.
II. JUZGAR: Discernimiento bíblico frente a las ideologías

A la luz de la doctrina cristiana y las Bienaventuranzas del Evangelio, el ponente contrastó el modelo de paz propuesto por Jesucristo —quien optó por rechazar la fuerza y asumir el sufrimiento antes que ejercer violencia— frente a los flagelos ideológicos actuales.

El análisis crítico apuntó a las «trampas del cazador», identificando ideologías y comportamientos que fracturan la convivencia social:

  • La polarización y el enfrentamiento sistemático (campo versus ciudad, ricos versus pobres).
  • El impacto nocivo de ciertas corrientes político-ideológicas que estimulan la confrontación bajo la excusa de la lucha de clases.
  • La agresividad desmedida y el bullying digital propagado en redes sociales, reflejo de una profunda crisis de respeto y educación ciudadana.
III. ACTUAR: Propuestas para la reconstrucción social

Para superar este escenario, propuso una serie de acciones concretas orientadas a la transformación institucional y humana:

  1. Plataformas de solidaridad: Habilitar redes de apoyo comunitarias para asistir a los sectores más vulnerables ante la insuficiencia del Estado.
  2. Institucionalidad y leyes eficaces: Reformar un sistema judicial debilitado y corregir la crisis carcelaria, garantizando que las normativas de protección (como la Ley 348) cuenten con recursos y estructuras reales de aplicación.
  3. Cultura del encuentro y el diálogo: Fomentar el respeto a la pluralidad y erradicar la percepción del adversario político o social como un enemigo.
  4. Educación y valores: Reorientar el sistema educativo formal e informal para superar años de adoctrinamiento en la división, promoviendo la excelencia académica y la formación ética sin distinciones geográficas.
  5. Responsabilidad compartida: Instar al sector empresarial, sindical y político a regirse bajo los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, priorizando el bien común, la transparencia y la creación de oportunidades laborales dignas para frenar la fuga de talentos jóvenes.
Conclusión y debate abierto

El secretario general adjunto de la CEB concluyó enfatizando que ninguna reforma estructural o política prosperará sin una conversión profunda del corazón y un compromiso creativo a largo plazo que permita consolidar una Bolivia unida en su diversidad.

Durante el espacio de diálogo, la audiencia de la Semana Teológica Ecuménica profundizó junto al sacerdote en temas críticos como la salud mental y la prevención del suicidio en las juventudes, la urgencia de aplicar la Doctrina Social de la Iglesia en comunidades y el rol indispensable de la unidad ecuménica en la construcción de una Paz basada en la justicia y la dignidad humana.

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