Arzobispo de Santa Cruz llama a reconstruir el diálogo en medio de la crisis que vive Bolivia
Prensa CEB 17.05.2026. En el marco de la celebración de la Ascensión del Señor y del inicio de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Arzobispo reflexionó sobre la necesidad de fortalecer la fe, reconstruir el diálogo y recuperar el sentido de comunidad en medio del difícil momento social, político y económico que atraviesa Bolivia. Durante su homilía, el pastor expresó preocupación por el creciente desgaste que vive la población y exhortó a todos los sectores a buscar caminos de encuentro antes que profundizar la confrontación.

La misión cristiana comienza en medio de la propia realidad cotidiana
A partir del Evangelio de la Ascensión, el Arzobispo recordó que Cristo permanece espiritualmente presente en medio de su pueblo y que el mandato de anunciar el Evangelio continúa vigente para todos los creyentes. Señaló que la misión no pertenece solamente a sacerdotes u obispos, sino también a las familias, comunidades y personas sencillas que están llamadas a vivir y compartir la fe desde su propia realidad cotidiana.
En este contexto, insistió en que el testimonio cristiano no puede reducirse únicamente a prácticas religiosas externas, sino que debe expresarse en acciones concretas de cercanía, reconciliación y servicio a los demás, especialmente hacia quienes se encuentran alejados o atravesando situaciones de sufrimiento.
La crisis social golpea principalmente a los sectores más vulnerables
Durante la reflexión, también se hizo referencia al difícil escenario que atraviesa el país, marcado por conflictos sociales, problemas económicos y creciente incertidumbre ciudadana. El Arzobispo lamentó que, en medio de las tensiones actuales, quienes terminan sufriendo con mayor fuerza sean nuevamente las familias más pobres y vulnerables.
“¿Quiénes sufren más? Las personas que lo necesitan”, expresó durante la homilía, señalando que las dificultades económicas, el desabastecimiento y la incertidumbre terminan afectando principalmente a quienes tienen menos recursos para enfrentar la crisis.
Asimismo, advirtió que la pérdida de esperanza y el cansancio social comienzan a instalarse peligrosamente en la vida cotidiana de muchas personas, debilitando la confianza colectiva y la convivencia entre bolivianos.
El diálogo es presentado como el único camino para superar la confrontación
Uno de los momentos más significativos de la homilía estuvo centrado en la necesidad urgente de recuperar el diálogo como camino de solución frente a los conflictos que atraviesa el país. El pastor afirmó que las diferencias políticas, sociales o sectoriales no pueden llevar a los bolivianos a verse mutuamente como enemigos.
“La única manera de encontrar una solución es el diálogo; no hay otra manera”, afirmó, exhortando a las autoridades, organizaciones y sectores movilizados a priorizar el bien común antes que intereses particulares o posiciones intransigentes.
También manifestó preocupación por las actitudes de imposición y confrontación que terminan profundizando las divisiones sociales, señalando que ninguna salida sostenible puede construirse desde la presión, el miedo o la exclusión del otro.
La unidad y el bien común aparecen como desafíos urgentes para Bolivia
En el contexto de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Arzobispo vinculó el llamado espiritual a la unidad con la realidad concreta que vive Bolivia. Señaló que el país necesita reencontrarse consigo mismo y recuperar la capacidad de pensar en el otro antes que en intereses individuales o sectoriales.
Asimismo, pidió a las autoridades nacionales, organizaciones sociales y actores políticos actuar con responsabilidad y buscar soluciones que beneficien verdaderamente a toda la población. “Todo es posible cuando se quiere hacer las cosas bien, cuando se piensa en el otro y no en sí mismos”, expresó.
La homilía concluyó con una oración por Bolivia y por sus autoridades, pidiendo que el Espíritu Santo ilumine las decisiones del país y permita encontrar caminos de reconciliación, paz social y esperanza para todos los bolivianos.
Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz


