Catequistas destacan el papel de la familia y la formación permanente en encuentro zonal de itinerarios de fe
Prensa CEB 15.05.2026. En Cochabamba, catequistas y agentes pastorales de Sucre, Cochabamba y Aiquile reflexionan sobre los desafíos actuales de la evangelización y la misión catequética, subrayando la centralidad de la familia, la formación continua y el testimonio de vida cristiana.
Encuentro zonal en Cochabamba
En la Casa de Retiros Cades, en Cochabamba, se desarrolla el Encuentro Zonal de Revisión y Evaluación de los Itinerarios Formativos de Fe, convocado por la Sección de Catequesis del Área de Evangelización de la Conferencia Episcopal Boliviana, que reúne a catequistas y agentes pastorales de las jurisdicciones eclesiásticas de Sucre, Cochabamba y Aiquile para reflexionar sobre los desafíos actuales de la evangelización y la formación cristiana.
La familia, primera escuela de la fe
Entre las participantes se encuentra la hermana Paula Zulema Soto Antezana, religiosa Hija del Divino Salvador de la familia salesiana, quien valoró este espacio de escucha y trabajo conjunto que busca enriquecer la misión catequética de la Iglesia. “Se está haciendo un trabajo muy bonito, reflexivo y de profundización para enriquecer nuestra labor catequética en nuestra misión de evangelización”, expresó la religiosa, que desarrolla su labor en la zona sur de Cochabamba, en el barrio Primero de Mayo y la zona Divino Niño, acompañando la pastoral en cuatro capillas.
La hermana Paula destacó especialmente la importancia de la familia dentro del proceso catequético, afirmando que el hogar constituye el primer espacio de transmisión de la fe. “Como iglesia doméstica, el hogar es la primera escuela y el lugar donde los niños y jóvenes absorben la formación religiosa y el amor a Dios”, señaló, al tiempo de manifestar su preocupación por las dificultades que viven muchas familias marcadas por la desintegración, la crisis económica y la pérdida de valores. Por ello insistió en fortalecer la Pastoral Familiar y promover una mayor participación de los padres en la educación de la fe de sus hijos, recordando que “las familias tienen una gran responsabilidad como primeros educadores en la fe”.

Formación permanente y comunión eclesial
En la misma línea, Purita Ortíz, catequista de la Jurisdicción de Aiquile y profesora jubilada de religión, agradeció este espacio impulsado por la Conferencia Episcopal Boliviana, subrayando la importancia de la formación permanente para responder a los retos actuales de la catequesis. “Agradezco a Dios por esta oportunidad que nos da la Conferencia Episcopal para prepararnos más, porque la preparación hace que tengamos mayores oportunidades de dirigirnos con mayor realidad y convicción a los catequisandos”, manifestó.
Ortíz resaltó también el valor del intercambio entre catequistas de distintas jurisdicciones, señalando que estos espacios fortalecen la comunión eclesial y enriquecen el trabajo pastoral. “La Iglesia de Jesús es universal, no tiene fronteras. Estamos compartiendo experiencias y conocimientos para enriquecer los contenidos que se transmiten a niños, jóvenes y adultos”, afirmó, destacando la perseverancia, el ejemplo y la actualización constante como rasgos esenciales del catequista de hoy.
Catequistas, continuadores de la misión apostólica
Como parte del programa del encuentro, hoy viernes 15 de mayo el P. Juan Carlos Molina, vicario parroquial de la parroquia San Ildefonso y Santuario de Urcupiña, presidió la Eucaristía junto a los participantes, poniendo de relieve la misión evangelizadora que hoy cumplen los catequistas en la Iglesia. En su homilía reflexionó sobre la labor de San Pablo en la ciudad de Corinto y comparó aquella realidad con los desafíos actuales de la catequesis, recordando que el apóstol anunció el Evangelio “en medio de un mundo totalmente pagano”, marcado por ideologías y prácticas contrarias a la fe cristiana, situación que se asemeja al contexto presente.
“Vivimos en un mundo que se parece mucho a Corinto, un mundo que nos cuestiona, que nos reta continuamente y que quiere perseguir a la Iglesia de muchas maneras”, expresó el sacerdote, subrayando que la misión de los catequistas es hoy más importante que nunca, pues ellos continúan la tarea evangelizadora iniciada por los apóstoles. Citando los Hechos de los Apóstoles, recordó que las primeras comunidades perseveraban en la enseñanza apostólica y afirmó que, actualmente, esta misión ha sido confiada de manera particular a los catequistas: “La labor que ustedes hacen es la labor de los apóstoles, no es otra”.
Cristo, centro de la catequesis
El P. Molina insistió en que esta misión exige una sólida formación espiritual y doctrinal, manifestando su preocupación ante algunos agentes pastorales que desconocen aspectos esenciales de la vida cristiana, especialmente la centralidad de la Eucaristía. “Si el centro de la catequesis no es Cristo, ¿qué estamos enseñando? Estamos perdiendo el tiempo”, advirtió, remarcando que el catequista no puede limitarse a transmitir conocimientos, sino que debe ser verdadero testigo de Cristo, profundamente unido a Él y sostenido por una vida de fe firme.
Asimismo, animó a los catequistas a no desanimarse frente a las dificultades pastorales actuales, como las nuevas ideologías, el impacto de la tecnología y la fragilidad de la fe en muchos ambientes familiares y sociales. “La labor que les toca es compleja y difícil, pero si tienen a Cristo en su corazón, siempre será posible”, sostuvo, destacando que el trabajo silencioso y perseverante de los catequistas da frutos concretos en la vida de la Iglesia: niños que se acercan a la comunión, jóvenes convencidos de su fe y familias que abren espacio a Cristo en sus hogares.
“Cuando veamos una Iglesia viva, una Iglesia bien formada, jóvenes convencidos de su fe y familias dispuestas a tener a Cristo en medio de ellas, será gracias a sus catequistas”, concluyó, reafirmando la vocación de estos servidores como acompañantes y testigos que, desde su compromiso y preparación, sostienen la transmisión de la fe en las comunidades.


