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Obispo auxiliar de La Paz exhorta a dejar el odio y apostar por la reconciliación nacional

Prensa CEB 17.05.2026. La homilía de monseñor Luis Durán, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Paz, en la solemnidad de la Ascensión del Señor, se centró en un fuerte llamado a la paz, al diálogo y al respeto a la dignidad humana en medio del tenso contexto social y político que vive el país, interpelando de manera especial a las autoridades y a todos los bautizados a ser constructores del bien común.

Iglesia llama a paz y diálogo en un tiempo “tan difícil” para el país

Desde la basílica Nuestra Señora de los Ángeles en La Paz, Monseñor Durán inició su homilía saludando “en este tiempo tan difícil que estamos viviendo en nuestro país”, subrayando que la Iglesia quiere ofrecer “voces de paz, de diálogo, de comprensión, más que todo de respeto al ser humano, en especial a nuestras autoridades”. Señaló que el mundo y Bolivia atraviesan días marcados por conflictos, guerras, falta de diálogo, pérdida de valores humanos y poco respeto a los derechos, insistiendo en que se debe buscar siempre “el bien común de los más necesitados”.

En este marco, exhortó a “caminar juntos” y recalcó que Jesús invita a todos a trabajar por el respeto y la convivencia pacífica, recordando que el odio, el rencor y el enfrentamiento “es el alejarse de Dios”. “Si formamos la paz, si construimos el amor, estamos con el Señor”, afirmó, alentando a vivir con armonía y alegría a pesar de las tensiones actuales.

Ascensión del Señor: envío a anunciar la verdad

Al reflexionar sobre la Ascensión del Señor, el obispo recordó que Jesucristo, al subir al cielo, encomienda a sus apóstoles la misión de ir por el mundo anunciando la buena noticia: “Vayan, anuncien la buena noticia a toda la humanidad y bautícenlos… Hagan discípulos a toda la humanidad”. Explicó que esta es la misión permanente de la Iglesia: el anuncio de la verdad y de la salvación que Cristo ha enseñado desde el inicio, mostrando “el camino de la verdad y de la salvación”.

Monseñor Durán subrayó que la Ascensión es un envío para toda la Iglesia a ser evangelizadora, anunciadora de la Palabra y del kerigma de salvación, especialmente en la realidad boliviana actual. “Cada uno de nosotros, los bautizados, somos Iglesia”, dijo, aclarando que la Iglesia está en el pueblo de Dios, en los bautizados, en el ser humano y también en el medio ambiente, la “casa común” que debe ser valorada y cuidada.

Verdad, bien común y responsabilidad de las autoridades

En relación directa con la coyuntura del país, el obispo auxiliar pidió que, en medio de las tensiones actuales, se respete la dignidad de cada persona y se priorice a quienes más sufren. Recordó que la prioridad de la Iglesia es “el más necesitado, el que trabaja a diario, el que se gana el pan de todos los días”, e invitó a no descuidar a quienes viven de su trabajo cotidiano.

Dirigiéndose expresamente a las autoridades de sindicatos, del gobierno y de las diversas instancias de decisión, monseñor Durán les pidió “dejarse iluminar” para valorar la esperanza a la que han sido llamados y asumir su responsabilidad en la construcción de un país de paz, alegría y comprensión. “Empecemos a construir un mundo, un país de paz, de alegría, de comprensión y de gozo”, exhortó, insistiendo en que todos están convocados a colaborar en el bien común y en una “buena administración”, desde el hogar hasta la sociedad en su conjunto.

Medios de comunicación y Jornada Mundial de las Comunicaciones

La homilía se dio también en el marco de la Jornada Mundial de las Comunicaciones, que la Iglesia celebra este domingo junto a la fiesta de la Ascensión. Monseñor Durán destacó que Jesús, a través de la Iglesia, suscita el Espíritu Santo para que los cristianos se dejen conducir por Él, también en el “terreno del mundo” y en la manera de comunicar.

Pidió que los medios de comunicación sean “instrumentos de servicio” que transmitan la verdad y la veracidad de los acontecimientos que vive el país, anunciando “lo verídico” y esa verdad que Cristo quiere comunicar. Recordando el mensaje del Papa para esta Jornada, señaló la necesidad de “cuidar, co-custodiar la voz y el rostro de Dios, es decir, la humanidad de Dios, frente a las tecnologías modernas”, subrayando el cuidado de la sabiduría, la inteligencia y el corazón humano.

Unidad de los cristianos y construcción de la paz desde la vida cotidiana

Monseñor Durán recordó también que en Bolivia se vive la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, e invitó a rezar para que todos los que creen en Cristo caminen en unidad. Aclaró que cristianos son “todos los bautizados, todos los que creemos en Cristo de la salvación, de la liberación, de la solidaridad, del amor”, más allá de las divisiones históricas entre iglesias.

El obispo auxiliar insistió en que la construcción de la paz comienza en el corazón de cada persona y se prolonga en la familia, el trabajo, la zona y la calle. Llamó a ser “actores de la paz, del diálogo, de la unidad”, promoviendo la armonía, la solidaridad, la ayuda y la preocupación por el más necesitado, y recalcó que no son solo “los de arriba” quienes deben cambiar, sino que “cada uno de nosotros somos artífices de la construcción de la paz, del amor, del diálogo para nuestra sociedad y nuestro país”.

Al concluir, monseñor Luis Durán animó a los fieles a salir del templo “enviados” para construir paz, diálogo y caridad “desde el corazón, con mucho amor, no con rencor, no con odio”, convencido de que así se responde al deseo de Dios de un país que camine en unidad y en paz.

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