Arquidiócesis de La PazDiócesis de CoroicoDiócesis de OruroNOTICIAS

Sorata acoge el Encuentro del Clero de la provincia eclesiástica de La Paz: Un tiempo de fraternidad, oración y renovación sacerdotal

Prensa CEB 28.04.2026. Mons. Fermín Emilio Sosa Rodríguez, Nuncio Apostólico en Bolivia, inauguró el Encuentro del Clero de la Provincia Eclesiástica de La Paz, que se realiza este 27,28 y 29 de abril, con un llamado a los más de cien sacerdotes participantes a renovar su plena comunión con Cristo y a recordar que la finalidad esencial de su ministerio es la salvación de las almas.

Apertura del Encuentro del Clero

En la Iglesia Santa María Magdalena de Sorata se celebró la misa de apertura del Encuentro del Clero de la Provincia Eclesiástica, que reúne a más de un centenar de presbíteros de las distintas jurisdicciones. La Eucaristía de inauguración fue presidida por Mons. Fermín Emilio Sosa Rodríguez, Nuncio Apostólico en Bolivia, dando inicio a las jornadas de formación, oración y fraternidad sacerdotal.

Durante su homilía, Mons. Fermín situó este encuentro en el contexto del tiempo pascual y de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, subrayando la importancia de revisar la propia vida sacerdotal a la luz del Buen Pastor. Invitó a los participantes a aprovechar estos días para fortalecer los lazos de comunión entre ellos y con sus obispos, en beneficio de las comunidades que pastorean.

Plena comunión con Cristo, fuente del sacerdocio

Mons. Sosa retomó las enseñanzas del Papa León XIII y del Papa Francisco para recordar que “la plena comunión con Cristo” es la condición indispensable para que el sacerdote pueda ser verdadero testigo del Evangelio. “Si yo no tengo la plena comunión con Cristo, que es la fuente de mi sacerdocio, ¿cómo entonces yo puedo transmitir a Cristo?”, insistió, exhortando a los presbíteros a cuidar con esmero su vida de oración y adoración eucarística.

Explicó que el sacerdote no transmite a Cristo como un simple maestro o catequista, “como lo hacen los rabinos”, sino que lo hace de una manera distinta, configurada sacramentalmente con Él y actuando en su nombre. En esta configuración con Cristo, señaló, se encuentra la verdadera alegría del ministerio, incluso en medio de las fragilidades humanas y las dificultades pastorales.

Vocación libre para la salvación de las almas

El Nuncio recordó a los sacerdotes que su opción por Cristo fue un acto libre y consciente, no fruto de la imposición. “Nadie nos ha puesto una pistola en la cabeza para decir: ‘Tú tienes que creer en Cristo y tú tienes que ser sacerdote’”, comentó, subrayando que cada vocación es una respuesta de amor que implica separarse del mundo para consagrarse totalmente al Señor.

En este sentido, afirmó con fuerza que el sacerdote ha sido consagrado “para una cosa: la salvación de las almas”. “No para ser constructores, no para ser profesores, no para ser una ONG”, añadió, aclarando que las múltiples tareas que los sacerdotes desempeñan en la sociedad son valiosas, pero siempre secundarias frente a su misión esencial de conducir a las personas a Cristo mediante la Palabra, los sacramentos y el testimonio de vida.

Llamados a asemejarse al Buen Pastor

Comentando las lecturas de la semana vocacional, Mons. Sosa recordó que Cristo es el Buen Pastor y la verdadera puerta por la que se entra al Reino de los cielos. «Es Cristo el Buen Pastor, no nosotros. Nosotros estamos llamados a asemejarnos a ese Buen Pastor y debemos hacer todo lo posible para asemejarnos a Él», señaló, animando a los presbíteros a buscar la perfección evangélica a pesar de sus debilidades.

Iglesia abierta, no excluyente

Aludiendo a un pasaje de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro es cuestionado por compartir la mesa con quienes eran considerados pecadores, el Nuncio alertó sobre la tentación de cerrar las puertas de la comunidad. “Nosotros empezamos a decir: ese puede entrar, ese no puede entrar…”, advirtió, recordando que el testimonio de Pedro invita a reconocer que es Cristo quien salva y no nuestras propias seguridades o criterios humanos.

Mons. Sosa invitó a los sacerdotes a ser signos de una Iglesia abierta, que acompaña y acoge, sin relativizar la verdad del Evangelio pero evitando posturas que excluyan o condenen de antemano. Destacó que la credibilidad de la Iglesia pasa por la coherencia del testimonio sacerdotal, la cercanía con la gente y la administración fiel de los sacramentos.

Desafíos actuales: ideologías y familia

El Nuncio reconoció que “vivimos en un mundo difícil y muy complejo, lleno de teorías e ideologías que están haciendo perder a mucha gente el vínculo con Dios”. En este contexto, señaló que muchas veces los mismos pastores se preguntan qué decir y cómo orientar al pueblo de Dios para que no caiga “en la trampa del demonio”, sino que permanezca firme en la fe.

Al abordar el tema de las vocaciones sacerdotales y religiosas, subrayó la importancia de valorar el patrimonio de la familia. “Una familia sana en una comunidad será una sociedad sana; una familia destruida será una sociedad destruida, una sociedad muerta”, afirmó, remarcando que de hogares sólidos y creyentes surgen las vocaciones y se construye un tejido social más justo y solidario.

Vivir la vocación con alegría pascual

En el tiempo de Pascua, recordó Mons. Sosa, Cristo resucitado nos promete la vida eterna, pero esa vida debe comenzar a vivirse ya desde ahora. Invitó a los sacerdotes, religiosos y laicos a asumir su propia vocación —sacerdotal, laical o consagrada— “con alegría y entusiasmo”, contagiando la presencia de Dios en sus parroquias, comunidades y ambientes de trabajo.

Animó a los presbíteros a vivir su día a día como ocasión para transparentar el rostro de Cristo. En una exhortación final, les pidieron que cada mañana, al ponerse en oración ante el Santísimo, once una súplica sencilla: “Señor, que todos los que tengan contacto hoy conmigo no me vean a mí, sino que te vean a ti”.

Author

Canal de WhatsApp CEB