“Hago un llamado urgente a una pausa humanitaria”: Obispo de El Alto señala que ninguna reivindicación puede ignorar el sufrimiento del pueblo
Prensa CEB 11.05.2026 Monseñor Giovani Arana, obispo de la Diócesis de El Alto, emitió este lunes un pronunciamiento dirigido al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y a los sectores movilizados a establecer una pausa humanitaria que permita el libre tránsito de alimentos, ambulancias, combustible y medicamentos.
Durante los últimos días, el país registra bloqueos de carreteras y movilizaciones en distintas regiones, situación que ha generado interrupciones en el transporte interdepartamental y dificultades en el traslado de productos, combustible y pasajeros. En algunos sectores también se reportan complicaciones para el acceso a servicios y para la circulación de personas hacia diferentes destinos del país.
“Bolivia necesita reencontrarse”
Con el pedido de pausa humanitaria se busca garantizar el paso de ambulancias, alimentos, combustible y medicamentos, “especialmente hacia las zonas más necesitadas, y el retorno de familias y personas a sus lugares de residencia”, manifestó en el comunicado.
En un momento donde predominan el enfrentamiento y la desconfianza, el Obispo insiste en la necesidad de reconstruir puentes. “Bolivia necesita reencontrarse en la cultura del diálogo y la búsqueda del bien común”, expresa el mensaje y recuerda que ningún conflicto puede resolverse verdaderamente cuando se pierde la capacidad de escuchar al otro y pensar en el país por encima de los intereses particulares.
Llamado a pensar en los más vulnerables
“Como Obispo de la Diócesis de El Alto, expreso mi preocupación ante los prolongados bloqueos de carreteras y conflictos sociales que vive nuestro país”, señala textualmente Monseñor Arana en su mensaje. Reconoció que existe un “derecho legítimo de los pueblos a expresar sus demandas”, pero advierte con firmeza que “ninguna reivindicación puede ignorar el sufrimiento de miles de familias, especialmente de las más pobres y vulnerables”.
Más allá de las diferencias políticas o sociales, el mensaje pone el foco en quienes terminan sufriendo las consecuencias más duras. “La situación actual está afectando gravemente a las comunidades rurales. Se dificulta el traslado de alimentos, medicamentos y productos básicos; muchos agricultores no pueden comercializar sus productos; enfermos no logran llegar a centros de salud, turistas varados y numerosas familias viven en incertidumbre”, añade el documento.
Invitación a la oración y a la esperanza
El pronunciamiento también convoca a los fieles católicos a “intensificar la oración por la paz y promover gestos de fraternidad”. La invitación no se queda únicamente en lo espiritual, sino que plantea una actitud concreta de solidaridad y humanidad en tiempos donde muchas personas sienten miedo, cansancio e incertidumbre por el futuro.
Finalmente, Monseñor Arana encomendó a Bolivia al Señor y pidió que “prevalezcan la sensatez, la compasión y el amor por Bolivia”.


