Monseñor Aurelio llama a construir un país a imagen de la Trinidad, basado en el amor, el diálogo y la justicia, en el marco de los 340 años de la ciudad de la Santísima Trinidad.
PRENSA CEB 2026.05.31 En la misa de acción de gracias por los 340 años de fundación de la ciudad de la Santísima Trinidad, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Monseñor Aurelio Pessoa, presidió la Eucaristía exhortando a construir una sociedad cimentada en el amor y la comunión, a imagen del misterio de la Santísima Trinidad. La celebración reunió a autoridades nacionales y departamentales, entre ellas el gobernador del Beni, Jesús Eguez Rivero, el alcalde de Trinidad, Mauricio Barba Iriarte, legisladores, líderes cívicos, representantes del poder judicial y universitario, además de un numeroso pueblo fiel que participó presencialmente y a través de los medios de comunicación.
En su homilía, monseñor Aurelio recordó que los fundadores de la ciudad, al elegir el nombre de la Santísima Trinidad, quisieron expresar que la fe católica forma parte esencial de la identidad trinitaria. Explicó que Dios Trinidad es comunión de amor, paz y armonía, y que el ser humano, creado a imagen y semejanza de este Dios, está llamado a vivir en la relación fraterna, el encuentro y la integración, lejos del odio, la violencia, el resentimiento y la venganza.



A la luz de las lecturas bíblicas, el obispo destacó el rostro misericordioso de Dios que perdona a su pueblo y el amor demostrado en Jesucristo, entregado para dar vida eterna a la humanidad. Señaló que, cuando el Espíritu de Dios habita en el corazón, nace una vida nueva marcada por el amor, el perdón, la reconciliación, el servicio y la búsqueda del bien de los demás.
Dirigiéndose especialmente a las autoridades presentes, Monseñor Aurelio subrayó la necesidad de un rumbo claro para el país, tantas veces golpeado por la división, el odio y el egoísmo. “Este pueblo herido necesita ilusionarse con un proyecto de país”, afirmó, pidiendo a los gobernantes que comprendan, valoren y amen al pueblo, y que garanticen condiciones para vivir en paz, trabajar sin bloqueos, cuidar la vida, brindar salud para todos, ofrecer educación de calidad y asegurar una justicia sin intereses ni impunidad, que no condene a inocentes por conveniencias de poder.
Finalmente, invitó a soñar y trabajar por una ciudad, un departamento y un país “a imagen de la Trinidad”, donde sea posible el diálogo, el entendimiento y el caminar juntos sin imposiciones ni verdades a medias. Encomendó este desafío a Dios Trinidad y a la Virgen María, venerada como la mamita de Loreto, pidiendo que acompañen el camino del Beni y de la Santísima Trinidad hacia una sociedad reconciliada y fraterna.






