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Mons. Oscar Aparicio: La Mamita de Urcupiña interpela al país ante la crisis de valores y la división

Prensa CEB 9.08.2026. En la Eucaristía celebrada este domingo en la Iglesia San Ildefonso, a los pies de la Mamita de Urcupiña, Monseñor Oscar Aparicio, arzobispo de Cochabamba, exhortó a los fieles a reconocer la presencia amorosa de Dios en medio de las dificultades y a pasar de ser testigos a anunciadores de sus maravillas.

Durante su homilía, el Arzobispo saludó a los devotos de la Virgen de Urcupiña, a monseñor Iván Vargas, obispo auxiliar y rector del Santuario, y a quienes siguieron la transmisión de la celebración a través de los medios de comunicación. En ese contexto, recordó el lema de este año: “Con María de Urcupiña anunciamos las glorias de Dios” .

Monseñor Aparicio explicó que la fe no se limita a contemplar las obras del Señor, sino que compromete a los cristianos a compartirlas y anunciarlas en su vida cotidiana, en las familias, en la sociedad y en la misión evangelizadora de la Iglesia. “De testigos queremos pasar a ser anunciadores de estas glorias”, expresó.

Al reflexionar sobre la primera lectura, señaló que el profeta Elías descubrió a Dios no en manifestaciones espectaculares, como el viento o el fuego, sino en la suavidad de una brisa. En esa línea, invita a los peregrinos a hacer silencio, abrir el corazón y dejarse amar por Dios, que se hace presente con ternura en las realidades sencillas de cada día.

El prelado relacionó esta imagen con la presencia materna de la Virgen María. Destacó que la Mamita de Urcupiña acompaña a sus hijos con amor, consuelo y cercanía, orientándolos siempre hacia Jesucristo. “No necesitamos situaciones espectaculares; Él está en tu vida, habla a tu corazón y conoce tus sufrimientos y adversidades”, afirmó.

Una fe firme ante las tormentas

Al meditar el pasaje evangélico de Jesús que camina sobre las aguas, Monseñor Aparicio comparó la tormenta que vivieron los discípulos con las adversidades que actualmente atraviesan muchas personas, familias y comunidades. Mencionó la crisis económica y de valores, la violencia, el narcotráfico, la corrupción, las enfermedades, la soledad, la vejez y las divisiones familiares.

Frente a estas situaciones, invitó a no apartar la mirada de Cristo, recordando que Pedro comenzó a hundirse cuando dejó de mirar al Señor. Por ello, animó a los fieles a orar con confianza: “Señor, sálvame” y “Mamita de Urkupiña, acompáñame; hazme encontrar a tu Hijo Jesús”.

Finalmente, el arzobispo de Cochabamba pidió que la devoción a la Virgen de Urcupiña se exprese en una fe sincera, confiada y comprometida, capaz de construir una sociedad de paz, fraternidad, justicia y bien común. Es así como en la Arquidiócesis de Cochabamba ya se vive la festividad de la Mamita de Urcupiña, patrona de la integración nacional en Bolivia.

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