Mons. Aurelio Pesoa llama a fortalecer la corrección fraterna desde la caridad y rechazar la violencia
Prensa CEB La Paz, 6 de septiembre de 2026.- Mons. Aurelio Pesoa Ribera, OFM, obispo del Vicariato Apostólico del Beni y presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), exhortó a las comunidades cristianas a vivir la corrección fraterna como una expresión de caridad, responsabilidad compartida y búsqueda de reconciliación, evitando toda actitud de condena, exclusión o violencia.
Durante su homilía, inspirada en el Evangelio según san Mateo, Monseñor recordó que la comunidad cristiana tiene la misión de acompañar a quienes se equivocan, para que no queden solos ni se extravíen. Señaló que la responsabilidad ante el hermano que cae no es únicamente personal, sino también comunitaria.
“La corrección fraterna tiene un proceso”, explicó al referirse a la invitación evangélica de dialogar primero a solas con quien ha cometido una falta y, de ser necesario, buscar el acompañamiento de otros miembros de la comunidad. En ese camino, subrayó que los testigos no deben asumir el papel de jueces, sino de hermanos que ayudan a quien ha caído a levantarse.
La caridad, fundamento de la comunidad
Monseñor afirmó que el vínculo más firme de toda comunidad cristiana debe ser la caridad. “Si falta la caridad, entonces la comunidad no es cristiana”, manifestó, al destacar que la acción de los creyentes debe dejarse guiar por el Espíritu Santo, fuente de unidad y misericordia.
Invitó a comprender la corrección fraterna no como una forma de castigo, sino como una oportunidad para rescatar, sanar y reconciliar. Recordó que Jesús mostró una especial cercanía hacia los pobres, los pecadores, los publicanos y quienes eran descartados por la sociedad.
En ese sentido, aclaró que la exclusión no debe entenderse como la eliminación de un problema o el abandono de una persona, sino como un llamado a procurar su liberación del mal y su retorno a la comunidad. “Ante el error o equivocación del hermano, no se debe aplicar solo la pena punitiva, sino tener y hacer el esfuerzo por rescatarlo”, expresó.
“No aceptemos lo inaceptable: la muerte violenta”
En su reflexión, Mons. Aurelio también se refirió a la realidad que vive el país y realizó un llamado a rechazar toda forma de violencia. “No es eliminando la vida como se restaura la vida o como se solucionan los problemas. La muerte provoca más muerte”, afirmó.
Monseñor pidió no normalizar los hechos violentos que afectan a los pueblos y expresó con claridad: “No aceptemos lo que es inaceptable, la muerte violenta”.
Asimismo, recordó que incluso cuando una persona no escucha a la comunidad, la esperanza no debe perderse. A ejemplo de Jesús, los cristianos están llamados a responder con misericordia y a mantener abierta la posibilidad de la conversión.
Oración por Bolivia y el mundo
Mons. Aurelio destacó también la importancia de la oración comunitaria, recordando las palabras de Jesús: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy presente en medio de ellos”. Señaló que la oración permite discernir la voluntad de Dios ante las dificultades y fortalece la vida de las comunidades.
El Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana invitó a orar por los pueblos que sufren a causa de la guerra, por los cristianos perseguidos por su fe y, de manera particular, por Bolivia y sus autoridades.
Pidió que quienes gobiernan “abran sus mentes y sus corazones” a la Palabra y al Espíritu de Dios, para que puedan encontrar soluciones duraderas a los problemas que atraviesa el país.
Finalmente, animó a los fieles a revisar su propia disposición para levantar al hermano que ha caído y para promover el encuentro y la reconciliación entre quienes se encuentran distanciados. “Toda comunidad cristiana debe regirse por la caridad fraterna”, concluyó.







