Mons. Herbas: “Antes de corregir, tenemos que corregirnos nosotros mismos”
Prensa CEB 06.09.2026 La corrección fraterna como camino para recuperar la armonía dentro de las comunidades fue el eje de la homilía pronunciada por monseñor Jorge Herbas, obispo de la Prelatura de Aiquile, durante la celebración eucarística de este domingo, a partir del mensaje del Evangelio sobre cómo afrontar los errores del prójimo.
El Evangelio de este domingo abordó la corrección fraterna e invitó a los creyentes a afrontar los conflictos y errores dentro de la comunidad desde una perspectiva diferente a la crítica.
“No se comienza murmurando, difamando, hablando mal del prójimo a sus espaldas. Eso no es evangélico, el Evangelio nos enseña otra cosa”, afirmó el Obispo y advirtió que hablar del otro sin buscar ayudarlo no constituye una verdadera corrección fraterna.
Corregir desde el amor también exige mirarse a uno mismo
Desde esta perspectiva, Mons. Herbas situó el amor en el centro de la corrección fraterna. El objetivo, explicó, no debe ser señalar los errores para humillar o condenar, sino buscar que exista una armonía interior en la comunidad y también en cada persona.
Añadió que nadie puede asumir la tarea de corregir al hermano sin antes revisar su propia vida, reconocer sus propias debilidades y esforzarse por ordenar aquello que necesita ser transformado.
La reflexión concluyó con una exigencia concreta para quien quiere corregir: tener autoridad moral. No se trata de presentarse como una persona perfecta, sino de reconocer que también se tienen errores y pecados, y que la transformación personal es parte indispensable del camino cristiano.


