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Mons. Sergio destaca la humildad de Santa Teresa de Calcuta en la Misa celebrada en el Hogar de Santa Cruz

𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐂𝐫𝐮𝐳, 𝟎𝟔 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐭𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 𝟐𝟎𝟐𝟔.- Con una celebración marcada por la memoria y la gratitud, Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo Emérito de Santa Cruz, celebró la mañana de este sábado 05 de septiembre la Santa Misa en el Hogar de Paz “Madre Teresa de Calcuta”, en conmemoración de la festividad de Santa Teresa de Calcuta, religiosa y fundadora de las Misioneras de la Caridad, cuya memoria litúrgica celebra la Iglesia cada cinco de septiembre.

La celebración reunió a las Hermanas Misioneras de la Caridad, responsables de la administración del Hogar de Paz “Madre Teresa de Calcuta” en Santa Cruz, junto a las personas acogidas en esta obra de servicio y miembros de la comunidad, en una jornada que permitió renovar el legado de una mujer que hizo de la caridad una forma concreta de anunciar el Evangelio.

Durante su homilía, Monseñor Sergio recordó que Santa Teresa de Calcuta recibió el don de compartir la “sed de Jesús crucificado”, una sed que explicó, no se limitaba al sufrimiento físico de Cristo en la cruz, sino que también comprendía “la sed de la verdad, de la justicia, del respeto de la dignidad de los más pobres” y en definitiva, la sed de amor de toda persona.

Siguiendo esa línea, el Arzobispo Emérito destacó que la misión de Santa Teresa no consistió únicamente en atender las necesidades materiales de los pobres, sino en acercarse especialmente a quienes experimentaban el abandono y el descarte social.

“𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐡𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐝𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐬𝐢́ 𝐞𝐥 𝐚𝐛𝐚𝐧𝐝𝐨𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐛𝐫𝐞𝐬”, afirmó Monseñor Gualberti, al reflexionar sobre la oración propia de la celebración. Para el Obispo Emérito, esta expresión permite comprender la profundidad de la misión de la Santa, quien recorrió las periferias de las ciudades buscando a personas abandonadas y descartadas por la sociedad.

Durante la celebración, Monseñor Sergio invitó a mirar el testimonio de Santa Teresa no como un recuerdo del pasado, sino como una llamada actual para toda la Iglesia y para la sociedad: 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐝𝐢𝐠𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐞𝐧, 𝐚𝐜𝐞𝐫𝐜𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐚 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐯𝐢𝐯𝐞𝐧 𝐞𝐧 𝐚𝐛𝐚𝐧𝐝𝐨𝐧𝐨 𝐲 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐝𝐢𝐟𝐞𝐫𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐫𝐞𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐬𝐞𝐫𝐢𝐜𝐨𝐫𝐝𝐢𝐚.

El Arzobispo Emérito concluyó su homilía invitando a pedir a Dios la gracia de imitar a Santa Teresa y de vivir “inflamados en la caridad y consumidos en el celo de la salvación de las almas”. También retomó una expresión del Papa Francisco, quien pidió “imitar el ardor apostólico” de la Santa mediante “esa revolución de la ternura iniciada por Jesucristo con su amor de predilección a los pequeños”.

Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz

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