Mons. Leigue invita a ser tierra buena para que la Palabra de Dios de frutos de fraternidad
El Arzobispo de Santa Cruz reflexionó sobre la parábola del sembrador y llamó a dejar que la Palabra de Dios transforme la vida personal y comunitaria.
Durante la celebración eucarística, Mons. René Leigue Cesari, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, reflexionó sobre la parábola del sembrador y recordó que la semilla representa la Palabra de Dios que llega a todos, mientras que el terreno donde cae es el corazón de cada persona.
“¿Cuál es el campo?, ¿cuál es la tierra donde cae la semilla? Somos nosotros. ¿Quién es el sembrador? Dios. ¿Cuál es la semilla? Su palabra” , expresó el Arzobispo, al señalar que Dios siembra su Palabra para todos y espera que produzca frutos en la vida de sus hijos.
Mons. Leigue explicó que el Evangelio presenta distintos terrenos donde cae la semilla: aquellos donde la Palabra es olvidada rápidamente, donde no logra echar raíces, donde las preocupaciones materiales la ahogan, y finalmente la tierra buena, que representa a quienes escuchan, perseveran y dan frutos.
𝐋𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐥𝐚 𝐬𝐨𝐥𝐢𝐝𝐚𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐚𝐲𝐮𝐝𝐚𝐧 𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐬𝐞𝐦𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐜𝐫𝐞𝐳𝐜𝐚
El Arzobispo invitó a los fieles a preguntarse qué tipo de terreno son delante de Dios y recordó que la fe necesita ser cultivada cada día mediante la oración, la participación en la Eucaristía, la perseverancia, el respeto y la solidaridad.
“Hay que ser perseverantes, hay que ser fieles, hay que abonar cada día esa plantita que va creciendo” , afirmó.
Mons. René Leigue recordó que la Palabra de Dios no solo transforma la vida personal, sino que también impulsa a construir una comunidad de hermanos, donde las personas se reconozcan como hijos de un mismo Padre.
𝐋𝐚 𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐚 𝐚 𝐬𝐮𝐩𝐞𝐫𝐚𝐫 𝐝𝐢𝐯𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐲 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐢𝐫 𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝
Al aplicar el mensaje del Evangelio a la convivencia humana, el Arzobispo llamó a vivir desde el respeto, el perdón y la fraternidad, superando actitudes que generan división y alejamiento entre las personas.
“Si cumpliéramos como Él quiere, ¡qué diferente sería nuestra convivencia humana! No habría enemigos, no habría guerra, no habría eso de desconfiar del uno del otro ”, expresó.
Asimismo, invitó a fortalecer la unidad en Bolivia, reconociendo que todos forman parte de una misma familia humana.
“Respetándonos entre nosotros, aceptándonos entre nosotros, viéndonos como personas que queremos hacer el bien” , manifestó.
Finalmente, Mons. René Leigue animó a los fieles a convertirse en esa tierra buena donde la Palabra de Dios pueda crecer y dar frutos de amor, esperanza y fraternidad.
“Si nos miramos como familia, nos respetaremos y nos amaremos entre nosotros” .
Fuente: Arquidiócesis de Santa Cruz


